La ciudad de Quetzaltenango se ubica al suroeste de Guatemala, su nombre significa la muralla del quetzal, y se encuentra a 2,333 metros sobre el nivel del mar. Es la segunda ciudad de importancia en el país, siendo un gran centro de comercio industrial y de distribución de productos agrícolas a nivel internacional.
Quetzaltenango les ofrece a los visitantes una oportunidad de explorar cerros y montañas, contactos con pueblos indígenas en sus faenas cotidianas como la agricultura o tejedurilla. A pocos kilómetros de la ciudad existen varios pueblos Mayas los cuales son famosos por sus mercados concurridos y coloridos trajes tradicionales.
Es una de las ciudades más grandes de Guatemala, con una población de 200,000 habitantes, comúnmente conocida como "Xela" o "Xelajú". Cerca encontramos a su gran vigilante, el volcán Santa María y a su lado el volcán pequeño, Santiaguito, que entre sus habitantes indican que es su hijo, y mantiene una constante erupción de gases volcánicos, entre sus montañas podemos disfrutar de baños a vapor o de aguas termales relajantes y obtener así un contacto directo con la naturaleza.
Quetzaltenango es una ciudad activa, se caracteriza por la gran innovación educativa con que cuenta, tanto para extranjeros como para los estudiantes del país. Con más de 30 escuelas para la enseñanza del español, su principal atracción es que no se permite interactuar con ningún idioma extranjero, únicamente el español.
Un aspecto importante de la ciudad, es la lucha que tuvo en el año 1824, cuando el pueblo quetzalteco luchó por ser un estado independiente, formando el Sexto Estado de los Altos. Los problemas políticos de la época, le negaron la autonomía y años después fue disuelto por el gobierno de la capital guatemalteca.
Se invita al visitante a participar en el recorrido histórico del Tranvía de los Altos, donde se dará una reseña histórica de cada edificio y sus monumentos, como también el contacto directo con la naturaleza, el apreciar la estructura arquitectónica de la ciudad, el contacto con sus habitantes que se caracterizan por su amabilidad y el buen trato al turista, orgullosos de su historia, de su cultura y ante todo de compartir y abrir sus brazos al visitante, recibirlo con una gran sonrisa y desearle una buena estadía.
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